con el llanto y la angustia,
con todos sus estandartes y su frío.
Luchar con un algo que se ha ido y no volverá
a permitirnos volver a caer
y enganchar otra vez
con el goce que aguanta el vacío.
Dolerá mucho más saber, que jamás
volverás a caerte conmigo.
Quizás pueda volver a ponerme de pie
tras haber sucumbido al derribo.
Ya no quiero llorar al cortarme los pies,
lo que quiero es tirar el cuchillo,
desmontar este acoso y derribo.