Duerme apretado contra un colchón naranja,
y sabe, tiene la certeza de su lado.
A pesar de todo,
de las uñas,
él no tiene miedo.
Duerme a sus anchas,
ella se despereza
y vuelve a dormirse por las esquinas de la casa
y no sabe cuando empezó la decadencia,
el pecado de tener una cara bonita,
pero ella también sabe,
también tiene la certeza de su lado,
por mucho que él se acerque infantil y temeroso.
y no sabe cuando empezó la decadencia,
el pecado de tener una cara bonita,
pero ella también sabe,
también tiene la certeza de su lado,
por mucho que él se acerque infantil y temeroso.
Ya se lo dijo una vez,
luego otra,
a la tercera le dolió,
pero él seguía intentando olerle por detrás de las orejas.
¿Cómo explicarle el imposible?
Hay quien nace para ser incompatible.
Él se acerca con el pelo castaño y la barba pelirroja.
Se cruzan por el pasillo y la mira,
la mira como nadie la había mirado jamás,
y ella no duda,
se aprieta su bata de seda gris y prepara el desayuno.
Él se empieza a conformar con tumbarse cerca
y verla dormir.