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jueves, 22 de octubre de 2009

Octubre


Hoy hace uno de esos días de entretiempo, frío y veraniego a la vez, pero no sé por qué extraña razón se sabe que llegara el invierno, Octubre no se confunde con la primavera, hay algo de densidad en el aire que delata, una mezcla misteriosa de luz tenue y opaca.

lunes, 17 de agosto de 2009

Guardar la distancia


Intentaba guardar la distancia, no quería dar un mensaje equivocado.
Así que tras mirarla de lejos mientras pedía una copa, se acercó.
Al menos tenía la conversación fácil y era conocida de conocidos, con lo cual no habría que caer en las incómodas presentaciones forzadas tan naturales en los bares.
Le sonreía y halagaba sus comentarios más locuaces, él también hablaba con vehemencia de los temas que controlaba y le gustó que hubiera lugares comunes.
Así que dejó de guardar la distancia y la besó.
La acompañó a su casa y se quedó dentro.
Alguna vez más se encontraron y él volvía a guardar la distancia, sobre todo porque la pobre niña no se llevara a equívocos, por no confundirla, pero era tan cómodo hablar de los temas de la última noche, preguntar por cómo habían ido los últimos hitos, sonreír al tener cada vez más bromas comunes que dejó otra vez la distancia a un lado y esta vez le acarició el cuello al besarla, mientras la abrazaba al bailar. Pidieron un par de copas más, era divertido estar borracho con ella, ella era divertida con aquella manera de hablar tan curtida en las barras. Así que no pudo evitar volver a acompañarla hasta su casa y volver a quedarse dentro.
La última vez que se vieron se acercaron y se dieron dos besos sonrientes y él pidió la copa de los dos para que ella viera cómo se acordaba.
Así que la misma temática que en ocasiones anteriores empezó a ser dicha al oído, con más cariño, con más confianza, aún sin beso. Hasta que él dejó de guardar la distancia y le dijo “sácame de aquí” y ella agarró su bolso y se marcharon a casa, de la mano esta vez, hasta que llegaron a su casa y él volvió a quedarse dentro.
Ahora, él, que tan bien guardó la distancia, no volvió por el barrio.

martes, 11 de agosto de 2009

Como la uña de una mano

Y las piedras de colores como un mosaico, y el pelo sobre esa alfombra, y ella mirándo a la gente de lado, como los cangrejos que andan de lado.
Si se concentraba hasta podía oír las olas, pero estaba en la montaña y aquellas piedras no podían estar saladas, "auque la sal debería estar en los genes de las piedras" pensó.
Era feliz mientras Elena cantaba una letra desconocida usando el "nanananananana".
Y se veía la luna, le gustaba que se viera la luna de día, era como la uña de una mano que rozara una cerámica celeste.

Una voz en off


Estuve durmiendo por las esquinas de cinco en cinco minutos.
Releí "Héroes" de Ray Loriga, dedicado a Ziggy, el alter ego de David Bowie.
Siempre que leo un libro suyo me siento un personaje de novela.
Es como si escuchara una voz en off de lo que voy haciendo: "ella se levanta, se pone una falda negra y una camiseta a rayas antes de bajar las escaleras y esperar a que la recojan para llegar a tiempo".
Tres días de conciertos.
"Este es el mejor camino para acabar mal" dijo el batería de Sueter mientras nos tomábamos una caña.
Lo mejor de Los Planetas son los temas de toda la vida, esos que a mi me recuerdan a toda aquella época del Pez Cucaracha.
Anoche fui un personaje de Ray en un fin de fiesta dulce. El Sugarpop estaba lleno y ni siquiera quedaban vasos, pero al menos pude guardar algunas sorpresas en mi bolso.
La gente pasaba, los chicos intentaban hablar, yo robaba tabaco y gritaba esa canción de Dorian "A cualquier otra parte..."
Me acordaba de gente que podría estar disfrutando del postureo Granadino, de los bares a reventar, de la gente que te reconoce por muchos años que pasen.

domingo, 9 de agosto de 2009

Una dedicatoria de "Hijo de Satanas" (C. Bukowski)

Da igual q vaya a reventarte el cuello y tengas placas hasta en el esófago, tengo que ir al curro, el curro, siempre el curro. Con niños que no saben ni porque están allí y que no se acordarán de tu nombre en su 18 cumpleaños. Lo mejor es cuando llega la hora de irse, llueve a mares y la gente que tiene paraguas anda por debajo de los balcones jodiendo a los que no lo tienen. La gente que tiene paraguas siempre lo quiere todo. Asi que entré en una libreria a por un libro que no podía permitirme pero que necesitaba para el curro -mierda, otra vez el curro- y vi este y me acordé de ti y de como te gustan los escritores malditos.
Granada 5 febreo 2009. A J, él sabe por qué.

jueves, 6 de agosto de 2009

Salir a comprar chocolate un día de sol

Salió de casa, respiró el aroma de el sol empapando su calle, se acercó a la tienda de la esquina, saludó cariñosa al tendero y estuvo tentada de comprar un producto de limpieza color verde simplemente porque se llama “friega suelos Las Tres Brujas” pero al final no lo hizo. Compró chocolate en polvo y croisanes.
Sonó la campanilla al salir, abrió los brazos y decidió bajar la cuesta corriendo y saltando de puro feliz.
El vecino de enfrente limpiaba la acera de su puerta y ella sacó las llaves, recompuso su abrigo y le saludó muy formal “Buenos días” “Buenos días”. Y sonriendo para dentro abrió su casa y organizó una merienda con amigos.