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domingo, 5 de junio de 2011

La distancia y la cuesta


La distancia es corta,
como el cuello de una hormiga
que a veces muta en oruga impertinente
y lo alarga todo,
disturba, agoniza,
y lo alarga todo.

La cuesta, que es larga también, y cuesta.

Sordo como el soliloquio de los amantes
que hablan de la infelicidad sin oírse,
continuando sonrientes, enredados, y gozosos
en la queja que les permite seguir sin oírse.

lunes, 9 de mayo de 2011

Globo de arroz


Asustados de un abismo que proviene de ultramar.
Cavilando por las noches, afirmando la obviedad,
de esperar y no ser,
de estar mal o estar bien.

Una cama entre dos y también entre más,
con suspiros hablados, seriedad sepulcral,
de saber y sentir
de comer y fumar.

La distancia otra vez como en esa canción,
las palabras sin piel, las mañanas sin sol
ni verdad, castración,
vanidad de pedir sin haber condición.

Conseguimos así, un lenguaje común
diminuto y circular,
como un globo de arroz que se empieza a agitar.

jueves, 24 de febrero de 2011

Odio a la humanidad


Con un halo de optimismo
podré templar la metralleta,
arrancarme mi vestido,
ser la Loba de la Estepa.

Matar humanidades
con la punta de un pincel,
hitleriano pensamiento,
que me agarra por los pies.

Asustada y removida,
convencida de que el bien
es hermoso y admirable,
me lo tengo que creer.

Las maldades, sin embargo
que me vienen cuando hablo
erizadas y asqueantes
de una vida de Reales
que limitan mi obsesión.

La tendencia compulsiva,
delictiva, psicoactiva
de tener un buen postor
que me enseñe con su espejo
que hay verdades como templos
enganchadas al deseo de sufrir continuamente
de la piel hasta los huesos de la niebla hasta el ciclón.

viernes, 21 de enero de 2011

Un cuerpo buscando otro

















Las tiras del pellejo en las alambradas de tu casa,
pájaros electrificados en los cables de la luz,
la mosca sempiterna atrapada en la tela de una araña.

En las cuencas de los ojos sin mis ojos
ni siquiera quedas tú.

En los poros de la piel eccemada,
en los huecos del cuerpo vencido,
en las grietas de mi cara...

la soberbia decadente, el olor putrificado de un delirio transversal;
el creer que de algún modo, la almohada compartida se hará absoluta realidad.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Haiku: Llueve





Llueve y siempre
recuerdo el olor de
lluvias pasadas

miércoles, 10 de marzo de 2010

A las cosas por su nombre.


Aún huele
a ti en la cama
y aún sueño
que al menos
queda menos
de un instante
desdentado
e infinito,
cabizbajo,
casi oblicuo
de guardarnos
la distancia
que recorren
los instantes
parecidos
y por eso intento llamar
a las cosas por su nombre.

(Ilustración de Noemi Villamuza).

sábado, 27 de febrero de 2010

La Mirada

Volver a ver
y mirar al ojo
coloreado y quieto
que organiza y transmite el mundo
a través de sus dos huecos.

Volver a mirar
y ver lo imposible
la cuestión que debilita,
la viga o la paja,
la luz o el soporte.

Y no es a veces lo normal cuando se palpa,
sin al menos una bombilla, es ilusión la mirada.

Poder ver lo que a veces,
sólo puede imaginarse,
como en una película,
como fantasmas fugaces.

Fotograma a fotograma
la mirada puede ver y organizarse,
o puede paralizar,
como un modelo que posa.


Por eso en el mirar,
entra el ver lo que a veces
se escapa del campo visual.

miércoles, 17 de febrero de 2010

De nuevo.


Desesperarnos suele ser lo habitual
después de saber que la memoria
va a quedársenos pequeña...

Y que no se puede rellenar un vaso tras otro
si no hay alguien que se lo beba.

La misma obviedad
y un cuerpo que se eriza
por un roce accidental.

Conmovedor,
lo que quiero es que me mires
cuando estés dentro.



Nunca se vuelve a pasar dos veces por el mismo sitio
porque en realidad, es una novedad
aunque pueda parecer lo mismo.

Y aquí volvemos a estar
sonriendo al preparar la salsa
volviendo a atracar el latex
de las farmacias de guardia.

Desesperarnos, suele ser lo habitual
después de saber que la memoria
va a quedársenos pequeña...

jueves, 11 de febrero de 2010

Lo relativo y los números


Movernos en límites de gris con líneas discontinuas.
Saber nunca fue para mi una palabra fija.

Las certezas con las manos abiertas,
pánico a la intuición, a la falta de respuestas.

A veces quisiera tener un hueco donde perdernos,
a veces, quisiera que no importara perdernos.

Yo siempre quería salir,
tú hablabas entre burbujas.
La gente solía decir, la gente que mira a oscuras.

Y mirabas las melodías, con ojos fríos y sintéticos,
yo agradecí la oscuridad de cierto toque siniestro.

Los años eran la mente y los recuerdos,
los años que caminaban por entre el niño numérico.

A veces quisiera tener un hueco donde perdernos,
a veces, quisiera no importara perdernos.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Hilvanado

Yo, que pensaba a parches
y se me dormían las piernas
de cruzarlas demasiado.
Que tardaba mucho tiempo
en hacer una cuenta de cabeza,
me desperezo,
y no hay nada que esté suelto,
que no esté hilvanado,
que no concuerde,
y eso es agotador.

martes, 11 de agosto de 2009

Incompatibles



Duerme apretado contra un colchón naranja,
y sabe, tiene la certeza de su lado.
A pesar de todo,
de las uñas,
él no tiene miedo.

Duerme a sus anchas,
ella se despereza
y vuelve a dormirse por las esquinas de la casa
y no sabe cuando empezó la decadencia,
el pecado de tener una cara bonita,
pero ella también sabe,
también tiene la certeza de su lado,
por mucho que él se acerque infantil y temeroso.

Ya se lo dijo una vez,
luego otra,
a la tercera le dolió,
pero él seguía intentando olerle por detrás de las orejas.

¿Cómo explicarle el imposible?
Hay quien nace para ser incompatible.

Él se acerca con el pelo castaño y la barba pelirroja.
Se cruzan por el pasillo y la mira,
la mira como nadie la había mirado jamás,
y ella no duda,
se aprieta su bata de seda gris y prepara el desayuno.

Él se empieza a conformar con tumbarse cerca
y verla dormir.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Lotería


Unívoco, absurdo, como una lotería. O te toca el premio gordo
o a seguir comprando billetes. La ilusión de engañarte puede durar lo que quieras, puedes guardar el billete en el bolsillo y no mirar si a tocado durante el tiempo que decidas, pero uno ya empieza a sospechar y piensa “si me hubiera tocado me habría enterado” entonces una saca un valor retórico ya que no hay nada que en verdad esté en juego, sólo hay que comprobar una serie de números que no se volverán los verdaderos a pesar del valor con el que compruebes…

Siempre a más

Yo que pensaba que ya nada podría calmarme,
que mi enfermedad mental terminaría ahí, inequívoca.
Siempre puede llegar más lejos,
puede ser más y más absurda y sorprendente,
y al sorprenderme,
me doy cuenta de que es sólo así que puedo andar,
como con una muleta,
que me encadena los brazos para siempre,
pero que es capaz de aguantarme mejor que ellos mismos.

Lo que queda


Me queda un átomo de polvo,
sutil pelusa entre las sábanas,
de una cama que huele a limpio.

Me queda un átomo de polvo
de cuando éramos felices,
y por entre esa rendija
a veces se puede ver
y otras cuesta horrores no quedarse ciego con la imagen falsa, oxidada y demás
de cuando éramos felices.

Porque si lo fuimos,
ocurrió que dejamos de serlo
por algo que nos volvió infelices,
sobrevalorarlo es mezquino, falso y patológico,
pero a veces pasa
y uno sufre a espuertas,
porque sufrir es gratis
y reconforta en algún lugar
de nogales y naranjos.

Lo que no se dice


Los niños saben de lo que hablan, y lo dicen,
lo importante es que lo sepas escuchar,
y aún es mejor
aprender, con el tiempo, y si les das confianza,
a escuchar lo que no te dicen.

Alfeizar


Mi error fue sentir,
creer que las coincidencias
te apetecían tanto como a mi,
creer que jugar a buscar palabras sonoras
era como tragarse un trozo de fieltro azul,
tengo una perfeta: alfeizar,
pero eso ya no viene a cuento,
ya no te quedas a dormir
y a mi va dejando de importarme.

Pronto


La inmensidad de un lugar
que acaba de llegarte,
y te fascina y te engancha
hasta las trancas,
hay vértigo y gusanos temerarios,
pero, también sabes que pasará pronto.
A fin de cuentas,
todo pasa más o menos
pronto.

Obediencia


Aterrada a una pared, respiro
sin darme cuenta de que respiro.
Las vísceras siempre han sido muy obedientes,
de un obediente acojonante.

En el filo

Hoy me encontré en el filo de la cama, como enganchada a una cornisa,
a punto de caerme, resbalar
o derramarme.

Como si no hubiera espacio para mí,
pero lo había,
duermo en una cama de matrimonio vacía,
pero a veces,
uno no sabe qué hacer
con todo el espacio del mundo
y los filos,
siempre han sido confortalbes,
te recuerdan a tiempos
en los que no cabías,
y a veces,
uno deja de caber cuando crece,
quizás por eso,
necesite pegarme al borde de la cama.