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sábado, 30 de octubre de 2010

Miedo al Miedo





















Amarte fue una evidencia dolorosa
de un destino alucinado.

Recuerdos vívidos de los días de playa
como un delirio constante y continuo.

Apretándome el pecho hay sujeta una imagen,
preocupantemente parecida a mi deseo, a mi ideal.

Tu cuerpo salado en cada curva, en cada pliegue acumulado,
que saltaba entre las rocas mientras yo avanzaba con cuidado,
con mucho cuidado para no caer.

Y así, queriéndonos tocar sin prisa cada gota,
intentando perjurar que no importaba la distancia,
que el valor de nuestra empresa, que el calor de las palabras
se alzarían como un busto, como un sol policromado.

No importaba que doliera,
intentarlo era la causa, conseguirlo la certeza,
convencidos y conformes, continuamos la aventura océano a través.

Ahora, cae una tormenta y Cabra se moja,
pienso en el miedo y el dolor
de no poder chuparte la sal del brazo,
de que cansados, nos rindamos
sucumbiendo a lo que todos advertían,
acabar con la promesa de intentarnos.

lunes, 26 de julio de 2010

Tras esa novela


















El calor y los vecinos por entre las ventanas,
pelos de gata, el cuerpo vencido y olor en los pliegues.
Memoria de pez, de pez isleño y varado,
mordido por un sedal ya usado.

Coleccionando colillas con un presente circular,
con el tiempo alicatando cada esquina de una casa con años.

El verano dejó de ser eterno,
por una vez deseaba que llegara de nuevo el invierno.

Letras que por fín no eran de estudio, ni de datos,
ni de oscuras diserciones sobre la estructura de los traumas.
Letras que hablaban de viajes y desmemoria,
de islas socialistas y casas desvencijadas.
Memoria de pez, de pez pequeño y morado,
callado como un recuerdo olvidado.

Al menos ya pueden abrirse las ventanas,
ha llegado la tregua de las 9,
pero el ventilador tiene inercia.
La tercera versión de un manuscrito,
letras prometidas, letras parecidas,
letras que sonaban a historias ya vividas.

Una ducha y una cerveza,
un ducha, algún plan y una cerveza.